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CIEN

Cien publicaciones de motosenfemenino desde que se inició en septiembre de 2020, año del confinamiento por la pandemia del Covid-19 y, a la postre, culpable del origen de este blog.  Con épocas muy activas y otras no tanto, por el blog han aparecido actrices, cantantes, modelos, periodistas, pilotos, políticas, aventureras... También entradas referentes a la publicidad motociclista ordenada por décadas y temáticas: sidecares, ciclomotores, escúteres... Podemos encontrar por el blog portadas de las revistas de motociclismo más importantes en las que la mujer es protagonista, mujeres que participan como pilotos en películas de cine y otros temas diversos como restauraciones de motos, colecciones de fotografías cotidianas de mujeres en relación a la motocicleta, etc. En definitiva, una  excusa para hablar de la pasión con la que vivimos  nuestra afición a las motos con el atractivo de la figura femenina y  una excusa para hablar de mujeres que han destacado  y que ...

LA PROTAGONISTA ES ELLA. RESTAURACIÓN DE UNA VESPA 125N DE 1955.




Moto Vespa y las Vespas españolas de faro bajo.

La guerra civil había acabado hacía más de diez años y España empezaba a salir de la máxima precariedad. En los años 50, la economía de los españoles mejora y esto hace que se puedan plantear ser propietarios de pequeños vehículos de dos y cuatro ruedas para su transporte personal. Aunque la política económica española defendía la autarquía y el Estado vigilaba estrechamente los movimientos del mundo empresarial, la sociedad y el mercado reclamaban vehículos económicos para el transporte privado y una serie de bienes que sirvirían para cimentar las bases de una incipiente clase media que quería dejar atrás las penurias de la postguerra.



 




Consciente de ello, el gobierno del general Franco autorizó, a través del INI (Instituto Nacional de Industria), un acuerdo con la casa FIAT para la fabricación bajo licencia de sus automóviles. Y así es como se crea SEAT.

Cadena de montaje del primer SEAT.


Spartaco Boldori Malandri, representante de FIAT en España y amigo personal de Enrico Piaggio, se le ocurre que podría intermediar entre todos los intereses y poderes para realizar una operación similar a la de FIAT-SEAT para la fabricación bajo licencia en nuestro país de la Vespa de Piaggio.

La negociación no era tan fácil como en el caso de los coches porque en España existía una industria motociclística importante y ese acuerdo establecería una competencia del producto italiano y el español poniendo en contradicción las bases de la política gubernamental autárquica, como le recordó en algún momento el general Francisco Franco Salgado-Araujo a su primo homónimo y Jefe del Estado en ese momento: “No me explico que pudiendo exportar motos de fabricación nacional, importemos vespas italianas gastando en eso divisas”.

Boldori, sin embargo, se lleva el gato al agua y el gobierno español decide finalmente hacer con Piaggio exactamente lo mismo que se ha hecho con FIAT: permitir la fabricación de su Vespa, bajo licencia y manteniendo una relativa independencia de la casa madre en Pontedera. 

Los italianos ponen sus condiciones para asegurar la calidad y viabilidad de las Vespas “españolas”: la dirección recaerá en un hombre de confianza de Piaggio, Lelio Pellegrini Quarantotti y serán el INI, los bancos españoles, principalmente el Banco Urquijo representado por Juan Lladó y la propia Piaggio, por este orden, quienes aporten el capital.

Fotografía de Lelio Pellegrini y su tarjeta de visita, primer Consejero Delegado de Moto Vespa S.A. con otros miembros de la directiva.

Felizmente, en 1951 se constituye la empresa y en septiembre de 1952, la filial española de Piaggio, denominada Moto Vespa S.A., instala su sede y factoría a las afueras de Madrid, en la calle Julián Camarillo, en el barrio madrileño de Simancas (distrito de San Blas).

Primera directiva de Moto Vespa a las puertas de la factoría de Moto Vespa S.A. en la calle Julián Camarillo (Madrid).

La planta de la calle Julián Camarillo ocupaba originalmente un solar de 13.000 metros cuadrados, pero el aumento de la producción hizo necesaria la compra de un terreno en la vecindaria calle Albarracín, con lo cual la superficie aumentó a más de 38.000 metros cuadrados. Allí se levantó una segunda nave para la chapistería, comunicándose con la primera a través de un túnel subterráneo que albergó una cadena de transporte de chasis.

Fábrica de Moto Vespa con la ampliación en la calle Albarracín.

Tunel de comunicación entre la planta original y la ampliación.

El 22 de febrero de 1953, el primer director de la fábrica, Lelio Pellegrini Quarantotti, y sus colaboradores sacaron a la calle la primera Vespa. Se trataba de una Vespa 125 con carrocería pintada de verde y fiel en todo detalle al mismo modelo de 1951 hecho en Italia.

Cadena de montaje de la Vespa 125N.


La Vespa 125N contaba con motor monocilíndrico de dos tiempos y 124,85 cc. y una caja de cambios de tres velocidades de accionamiento desde el puño izquierdo que gestionaba una potencia del motor de 4 CV a 5.000 rpm. Todo ello permitía una velocidad máxima de 65 km/h. Las llantas eran de 8 pulgadas. Estas características le otorgaba una conducción ligera mucho más eficiente que su antecesora, la italiana Vespa 98. 


En cuanto a su diseño, la Vespa 125N incluía un chasis monocasco con asiento individual, aunque existía la opción de añadir un segundo asiento para mayor comodidad del pasajero. Una de sus señas de identidad era su faro delantero bajo montado sobre el guardabarros de la rueda. 


Sus reducidas dimensiones, apenas 95 mm. y su particular alojamiento no le otorgaba suficiente luminosidad y obligó a muchos de sus propietarios a cambiar la ubicación del mismo. El piloto trasero es rectangular y de un tamaño llamativamente pequeño.



El cófano del motor tiene una característica apertura en escotadura en forma de U invertida y posee un portapaquetes detrás del asiento para poder incorporar otro sillín y/o rueda repuesto.

La primera Vespa se vende en un solo color: verde Damasco claro metalizado y al precio de 15.500 ptas., unos 3.200 € actuales.

Publicidad de la primera Vespa "española".

Publicidad de Moto Vespa S.A.

El éxito es tan inmediato que, de una producción prácticamente artesanal de ocho unidades diarias, se pasa a veinte y los sesenta trabajadores iniciales se convierten en más de 400 en algo menos de dos años. 

Vespas 125N 1ª serie preparadas para su salida de fábrica.

Vespas 125N 1ª serie preparadas para su distribución a los concesionarios.

Por si fuera poco, ese mismo año se estrena "Vacaciones en Roma", película en la que Audrey Hepburn y Gregory Peck se pasean con una Vespa por las calles de Roma y que sirve para apuntalar su éxito y convertirla en un icóno del motociclismo mundial. Había nacido un mito de la historia del motociclismo y del transporte urbano.

En torno a Audrey Hepburn y la Vespa de "Vacaciones en Roma" puedes ver más cosas en la entrada a este blog dedicada a la actriz, pinchando en el siguiente enlace:





En 1955, aparece la segunda serie de la Vespa 125N, muy parecida a la primera pero con algunas mejoras y cambios estéticos.

Publicidad de Vespa 125N (2ª serie), 1955.

Posee un mejor acabado general que se expresa en un cófano cerrado (con rejilla de refrigeración) que envuelve por completo a un motor que rinde ligeramente mejor, ahora con 4,5 CV.

Publicidad de Vespa, 1955.

Se renuevan las manetas del manillar y se introducen los cables de acelerador, freno y embrague por dentro del manillar. La iluminación también mejora aumentando el diámetro y tamaño de faro delantero y piloto trasero respectivamente. Se mejora asimismo la suspensión delantera se refuerza el caballete. 

Vista trasera de la Vespa 125N de 1955 con los detalles novedosos del piloto trasero y los cables.

Publicidad de Vespa, 1955.

Ahora, el modelo se ofrece en dos colores; verde Damasco metalizado y gris claro. El modelo español de 1955 es equivalente a la vespa italiana de 1953.

Vespa 125N de 1955 pintada en gris.

Vespa 125N de 1955 pintada en verde metalizado.

A finales de 1955 se presenta un modelo nuevo de Vespa 125N. Con un motor algo más potente de 5 CV y, sobre todo, con una característica que mantendría ya en las siguientes décadas: el faro delantero abandona el guardabarros y se coloca en el manillar.

Vespas 125N de 1956 siendo cargadas en el camión de reparto para su distribución.

Vespas 125N de 1956 siendo cargadas en el camión de reparto para su distribución.

En 1956, en Julián Camarillo se reciben ya más de cien encargos formales al día y la producción en la planta española no da abasto. 

Se presenta una nueva versión con asiento biplaza, la versión S (Sport), con un motor un poco más potente y con mejor tacto y fiabilidad que le permitía una velocidad máxima de 85 km/h. El modelo Sport era el más caro, pero podía comprarse a plazos, lo que lo hacía más asequible. 

En 1956, Moto Vespa S.A. ya era la mayor productora de motos del país. Vendieron miles de unidades rápidamente: 14.000 en 1956, 20.000 en 1957 y 25.000 en 1958.

Vespa 125 S, 1956.

Vespa 125 N, 1956.

Estéticamente, la Vespa cambiará poco con los años, el manillar de tubo se reemplaza por una versión con faro integrado y las formas redondas de la moto se hacen cada vez mas angulares (1965 en adelante). 

Hoy en día, los primeros modelos de Vespa se han convertido en piezas de colección muy valoradas por los amantes de las Vespas y los vehículos clásicos en general.


Restauración de una Vespa 125N de 1955.

Tras el confinamiento que supuso la pandemia de 2020, los aficionados a las motos empezamos a volver a enredar con nuestros proyectos. En el garaje de casa estaba arrinconada y medio desmontada una Vespa en estado prerruinoso. Pablo Villanueva (de sobra conocido por todos los que alguna vez tuvieron una moto antigua), bajo los efectos de unas buenas migas manchegas, me dice: "Esa moto es una pena que se pierda. Si me la llevas a casa, yo te la restauro". Y dicho y hecho. La moto al remolque y para su casa.

Pablo Villanueva y su Norton Manx.

Este es el estado de la Vespa recién llegada al garaje de Pablo.










La moto se encontraba bastante completa. Echábamos en falta el asiento. El motor lo habíamos separado de la moto y ya había sido reparado años antes. El deterioro irreversible de las gomas era evidente. La pintura no era salvable, teníamos múltiples golpes en la chapa y óxido por muchos sitios pero sin corrosión grave. 
Con mucha paciencia, Pablo desmonta la moto pieza a pieza, limpia y selecciona las diferentes piezas para los procesos posteriores de reparación, pulido o chorreado en su caso antes del proceso de imprimación y aplicación de pintura en aquellas piezas que lo requieren.
Por otra parte, elabora una lista de las piezas que requieren sustitución o que faltan: asiento, tapón de depósito de gasolina, gomas de caballete, puños, neumáticos, cables y camisas, gomas de reposapiés, perfiles embellecedores....


Cófano derecho y guardabarros delantero.

Diversas piezas desmontadas. Manillar, barra de dirección, suspensión delantera....

Al desmontar las piezas que no han estado expuestas a la intemperie, vemos conservado el color original de la moto, que es gris claro.

Faro delantero desmontado.

Llegado este momento, es hora de realizar los trabajos de reparación de chapa: sacar golpes, soldar fisuras, etc.
Para este cometido, la moto es transportada al taller del maestro Pedro Tarry, que se encargará de recomponer el puzzle y continuar con el resto de la restauración.

Pedro Tarry

Pedro llevará al chapista la carrocería y guardabarros para su reparación.

Estado de la parte inferior de la carrocería después de limpiarla y en proceso de reparación de los desperfectos de la chapa.



Ahora es el momento de empezar con el chorreado de las piezas. 







Terminado el proceso de chorreado, empieza el proceso imprimación.

Tras este proceso, llega el momento de reparar aquellas pequeñas imperfecciones no corregidas por el chapista, para lo cual se aplica pasta/masilla selladora.


Después de aplicar la pasta correctora, se lijan muy bien las superficies y se vuelve a dar una última capa de imprimación.

En cuanto a la selección del color de la pintura, hemos dicho ya que este modelo se ofrecía en verde metalizado y en gris claro. Hemos optado por elegir el original con el que la moto había salido de fábrica: gris claro. El código original de la pintura gris claro era Max Meyer 15046, que lógicamente no se puede comprar actualmente, entre otras cosas porque las pinturas modernas tienen una formulación totalmente distinta a la que se utilizaba en los años 50. Nuestro pintor imitó el tono con mucho acierto como se puede ver en las fotos.

Parte frontal de la carrocería.
Parte interior del frontal.



Cófano izquierdo.

Cófano izquierdo.



Guardabarros delantero.
Llantas de dos piezas.
Guardabarros trasero.

Portaequipajes.
Carrocería.

Cofano.


Una vez realizados los trabajos de pintura, los componentes de la Vespa se devuelven a casa de Pedro Tarry. Empieza el trabajo de montaje de la moto.












Y una vez bajada del banco... Así luce esta Vespa salvada del olvido por Pablo Villanueva y Pedro Tarry. A ellos dos mi enhorabuena y agradecimiento.







Comentarios

  1. ¡Pedazo de trabajo! "A labour of love" como decimos en mi tierra :-)

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    1. ¡Gracias! La restauración de una moto tiene grandes dosis de amor a los hierros de dos ruedas...

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